Los trabajadores estatales debemos tener absolutamente claras un par de
cuestiones: en primer lugar, que no somos nosotros los responsables de
las cuentas del Gobierno, por lo tanto no debemos hacernos responsables
de las mismas como si fuésemos nosotros los que nos enriquecimos con
negociados y fabulosos sueldos. Todo lo contrario: somos las víctimas
de esas cuentas, porque es claro que pretenden hacernos pagar a
nosotros todas ellas.
En segundo lugar, que la Ley de creación del pomposamente llamado “Fondo
compensador de contingencias salariales” o “Fondo Transitorio de
Emergencia Salarial” y otras denominaciones no menos complicadas,
NO ES UNA LEY DE AUMENTO DE SUELDOS como pretenden
hacernos creer las distintas burocracias sindicales. ES UNA LEY DE
PROVISIÓN DE FONDOS AL GOBIERNO PROVINCIAL, una Ley que le da a
Binner una cantidad enorme de recursos pero no lo obliga a conceder lo
que reclamamos. ¿Dónde dice que deben aumentarse los sueldos un 30
o un 20 o un 7 o un 17,000587 % o la cifra que se le antoje pensar a
cada quien?. Ni hablar de un salario acorde con la canasta familiar.
Lo cierto es que hay cuatro proyectos -nada menos que cuatro-
y la diferencia está en decidir a quién le van a sacar plata, no a
quién y cuánto le van a aumentar el sueldo. No hay un “proyecto
de aumento del 20 %” otro “proyecto de aumento del 30 %”,
otro “proyecto de aumento del 7%” y otro “proyecto de
aumento a nivel de la canasta familiar” (que sería, obviamente, el
único acorde con la cacareada disposición del art. 14 bis de la
Constitución Nacional que declama un “salario mínimo vital móvil”,
dicho sea de paso).
Si machacamos tanto con estas aclaraciones es porque la burocracia
sindical de todo pelaje está haciendo todo lo posible para convencer a
los trabajadores de que la lucha debe estar supeditada a lo que decidan
los capos del peronismo y el socialismo, y en ese orden, esperar a ver
qué resulta de una reunión de Binner y Spinozi y en todo caso, de la
sesión de diputados el día martes.
Y claro que hay que tener el ojo atento a estas instancias, porque de
entrada hay que considerar que estos políticos, gobernantes de ayer y
de hoy, son los que nos han llevado a la miserable situación salarial
de ahora. Pero ellos no son la solución del problema que tenemos,
son el problema. La única solución es nuestra disposición a la
lucha, a la profundización del plan que estamos cumpliendo, sin
dejarnos engañar por el ilusionismo.
La burocracia sindical tiene una sola línea. Véanse estos dos ejemplos
de encumbrados personajes de estatales y docentes.
“el titular de UPCN manifestó que “la solución pasa por un
acuerdo entre el Ejecutivo y la Legislatura. El gobierno debería
hacer un compromiso de austeridad de aquí en adelante y la oposición
legislativa tiene que ser responsable”. [La Capital 14-3-10]
“La dirigente (Sonia Alesso de AMSAFE) confirmó que el martes los
maestros marcharán hasta la Legislatura para exigir el tratamiento y la
aprobación del llamado fondo salarial, la llave que destrabaría el
conflicto."[ La Capital.com.ar – 13 – 3-10].
A todo esto, de la continuidad el Plan de Lucha ni se habla. Pero no
sólo que ni se habla; los docentes, por ejemplo, todavía no tienen
fijada fecha de Asamblea Provincial, una instancia decisiva para la
continuidad del paro que, junto a todos los estatales, viene obligando
a las fuerzas políticas “con representación parlamentaria”
-como suelen decir en lugar de partidos gobernantes- a ponerse de cara
al conflicto que representa tener a los trabajadores en condiciones
salariales de miseria. En lugar de atender a que esta semana concluye
una etapa del Plan de lucha y que no hay decisión con respecto a la
semana siguiente siquiera, se les ocurre, armando la definición
burocrática con la concepción Maguid-Alesso, que “la
solución pasa por un acuerdo entre el Ejecutivo y la Legislatura y los
maestros marcharán hasta la Legislatura para exigir el tratamiento y la
aprobación del llamado fondo salarial, la llave que destrabaría el
conflicto.”. O sea, que todo queda en manos de los arreglos
políticos de los mismos que nos impusieron las condiciones miserables
contra las cuales peleamos. Para Maguid-Alesso, nuestra lucha no
significa nada más que un episodio a superar, una situación que hay que
hacer cesar aún con la mentira y la entrega, una especie de anomalía
que hay que corregir en beneficio de los políticos que lucran en el
Gobierno.
A los compañeros estatales y docentes en general, les planteamos que no
hay que dejarse atar a estas maniobras. La Ley no es una Ley de
Aumentos de sueldos, es una Ley de recaudación, y sin establecer ningún
aumento, el articulado más polémico lo es porque cada uno quiere salvar
a sus amigos de contribuciones impositivas. No están discutiendo cómo
mejorar nuestra situación, sino como no rozar siquiera al sector de
ricos al que cada uno responde.
Debemos continuar con nuestra lucha hasta la satisfacción de nuestras
demandas, porque, lo reiteramos, si la famosa Ley se aprobara el martes
(cosa dudosa) nada indica que el miércoles, o el jueves o el viernes,
obtendríamos lo que demandamos. Nada.
Esto es ocuparnos de las cuentas de nuestros hogares, de nuestras
familias, no de las de los que están hartos de todo, llenos de mucha
riqueza y poca vergüenza.
